
En el capítulo del jueves, llegará al salón de té el capitán Dávila, ni más ni menos que el nuevo jefe de policía encargado del distrito centro. Su irrupción en La Moderna no será algo casual, sino que vendrá acompañada de un motivo de peso: hablar con doña Lázara. ¿Estará a punto de ser descubierta como cómplice del asesinato?
La inestabilidad azotará el salón de té y don Fermín se sentirá sin las fueras necesarias para enfrentarse a las preguntas e impertinencias de sus trabajadores. Por eso, el empresario optará por delegarlo todo en sus diligentes sobrinas.
Otra de las paradas del capitán Dávila será el Madrid Cabaret, donde llevará a cabo un minucioso registro. Además, Mercedes aprovechará para contarle que su hermano nunca estuvo relacionado de ninguna manera con doña Lázara.
Por si fuera poco, otro turbio suceso azotará las galerías. En esta ocasión, será una mujer la que caerá víctima de una terrible agresión.
En La Moderna, todo se vendrá abajo cuando Elías confiese que, en realidad, no les ha tocado la lotería. Al parecer, el camarero se equivocó de número, lo que generará en él una terrible sensación de culpa. Ante esta situación, tomará la decisión de irse para siempre, no sin antes despedirse de su buen amigo Cañete. ¿Será este el adiós definitivo de Elías?
Esta no será la única baja en el salón de té. Pietro y Antonia sellarán el acuerdo con Rogelio Alfaro, lo que supondrá su fin como empleados de La Moderna.
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