
Un chivatazo de Seyran y la astucia de Çiçek destruyen a Ferit, que termina en brazos de Suna mientras Orhan da la patada a Betül. Resumen del episodio 89 de “Una nueva vida”, la serie turca de Antena 3 para las noches dominicales.
La cadena principal de Atresmedia estrenó este domingo por la noche el decimosexto episodio de la tercera temporada de "Una nueva vida", una de las superproducciones turcas del momento, protagonizada por Mert Ramazan Demir y Afra Saraçoğlu.
En el capítulo 89, Ferit escapa vivo de la trampa de Çiçek, pero insiste en buscar a Naci y las verdaderas gemas, pese a que Halis lo echa por desobedecer sus órdenes y tras saber por Seyran que ha hipotecado la mansión. Aysen pilla a Kazim hablando con Abidin de la "Gran Señora" y se acerca peligrosamente al exchófer, provocando los celos de Suna. Y Halis coloca a Seyran al frente de la empresa familiar, para enfado de Ferit.
Orhan se deshace por fin de Betül y se muda con Gülgün. Seyran cancela su arriesgado tratamiento de fertilidad por falta de tiempo y Esme respira aliviada. Los Korhan invitan a cenar a Çiçek y Ferit irrumpe con Naci, acusándola de pergeñar el robo de las joyas. Sin embargo, una astuta maniobra de la "Gran Señora" lo deja por mentiroso. Desolados, Ferit y Suna acaban besándose y Seyran los descubre...
Ferit despierta como un eccehomo en medio de un tiroteo y se percata de que Halis ha mandado a sus hombres para liberarlo de Naci. El encargado de seguridad del taller huye con un extraño maletín y dejando una pista sobre su paradero.
Al regresar a la mansión, Halis estalla de indignación contra su nieto por actuar a escondidas para encontrar las gemas. Entonces, Seyran suelta que Ferit convenció a Suna para hipotecar la propiedad familiar y el patriarca, fuera de control, le propina un golpe en la cara y lo expulsa entre gritos.
Sin intención de rendirse, Ferit responde con firmeza: "Voy a recuperar esas piedras y devolverlas a los Korhan". Así, toma su arma y abandona la casa apresuradamente, desoyendo las súplicas de Seyran.
Ferit localiza el hotel donde presuntamente se hospeda Naci, topándose con dos matones que, a punta de pistola, lo conducen hasta el compinche de Çiçek, quien, temiendo que lo mate, le revela que las piezas auténticas permanecen bajo custodia de la "Gran Señora".
Entretanto, Halis aparta a Orhan, Ifakat y Ferit de cualquier decisión relevante y pone a Seyran a negociar con los accionistas, que presionan hasta el extremo. En esas, una llamada de los socios desvela a Ferit que Seyran lidera el imperio joyero gracias a su abuelo.
El flamante heredero, abjurando de tal maniobra, aparece en la previa de una importante reunión y acusa a Seyran de haberse alineado con el enemigo. En cualquier caso, ella consigue aplacar a los inversores y logra que Çiçek acceda a sentarse en la mesa de los Korhan.
Hattuç descarga su ira contra Suna y la responsabiliza de la ruina que se avecina. Superada, la muchacha hace una impactante revelación a su tía: "Seyran nunca podrá formar una familia. Solo yo mantendré vivo el apellido de Halis".
Y Seyran admite ante Esme que ha optado por arriesgar su salud para tratar de ser madre. No obstante, agobiada por las tareas encomendadas por el patriarca, suspende el proceso una semana. Su progenitora, que oye la charla entre su hija y la doctora, siente un gran alivio.
Por otro lado, Gülgün pierde definitivamente la paciencia con Betül y sacude a todos con la verdad: el bebé que espera la secretaria pertenece a Tayfun. Influenciado por su exmujer, Orhan rompe para siempre con Betül -quien dice adiós a la mansión- y se instala en el chalé de Gülgün.
Kazim, obedeciendo las instrucciones de su "consuegra", oculta a Esme, mientras los Korhan reciben con admiración a la "Gran Señora", sin sospechar su vínculo con Abidin y su objetivo de liquidarlos a todos. Durante la cena, Halis espeta a Çiçek que su rostro le resulta familiar.
Pero la tensión se dispara cuando Ferit aparece inesperadamente arrastrando a un debilitado Naci y lo señala como el ladrón de las joyas por orden de la distinguida invitada. Sin embargo, nadie da crédito a sus acusaciones. De hecho, Halis enseña a su nieto las verdaderas piedras.
Y es que, la "Gran Señora", anticipándose a los movimientos de Ferit, devolvió discretamente el botín al patriarca, fingiendo haberlo recuperado de un desconocido que intentaba venderlo. Creyendo la versión de Çiçek, Halis desacredita a Ferit y nombra a Seyran presidenta del emporio Korhan.
Muy afectado, Ferit arroja al suelo el antiguo anillo que representa la continuidad de su saga. Y, desconociendo que Seyran iba a confirmar su teoría -cazó a Isak, el proveedor de gemas, entrando a hurtadillas en la residencia de la "Gran Señora"-, se refugia en el alcohol.
Al concluir la velada, Ciçek resuelve investigar a Suna y enviar flores a Aysen, segura de que la sirvienta siente una fuerte atracción por Abidin. En paralelo, Orhan e Ifakat comienzan a preparar una estrategia para arrebatar el poder a Seyran.
Tras pillar a Kazim informando a Abidin de que él también se ha alineado con la "Gran Señora", Aysen jura a su antiguo prometido guardar el secreto. Luego, de manera inexplicable, la criada felicita al exchófer por haber recuperado a su madre, dejándolo desconcertado. De su lado, Suna recela de la cercanía entre ambos.
Entrada la noche, Suna, abatida, atiende la llamada de Ferit, que le ruega que vaya a buscarlo a un local, pues se halla completamente borracho. De esta manera, los cuñados se retiran a un apartamento que los Korhan poseen al otro lado del Bósforo con la pretensión de desahogarse mutuamente.
Mientras, Abidin y Seyran intentan localizarlos sin éxito y la preocupación crece. Seyran, guiada por la señal del GPS, consigue dar con la ubicación de Ferit. Al llegar, su amado y su hermana se besan con pasión, arrastrados por un impulso imposible de contener...
