
El capítulo 33 de “En tierra lejana” deja a los Albora al límite. Sadakat intenta separar a Alya de Cihan desesperadamente y acaba investigada por la policía, mientras Zerrin desaparece y Kaya queda en el punto de mira de Demir.
La presencia de Boran en la mansión sigue marcando cada decisión. Sadakat ya no acepta que Alya y Cihan continúen juntos y convierte su empeño en una batalla que termina afectando también a Deniz. Mientras la familia intenta contenerla, Cihan y Alya empiezan a hablar de lo que pasará con ellos si Boran despierta.
Fuera de casa tampoco hay tregua. Şahin descubre hasta dónde han llegado Ecmel y Demir con sus negocios, Kaya tropieza con un dato inesperado sobre Zerrin y una desaparición vuelve a poner frente a frente a las dos ramas de los Albora.
Sadakat reúne a la familia con la alianza de Boran sobre la mesa y exige a Alya y Cihan que pongan fin a su matrimonio. Para ella no hay nada que discutir: su hijo está vivo y la relación que ambos construyeron mientras todos lo creían muerto debe terminar.
Cihan se niega. Hacer pública la existencia de Boran no solo sacaría a la luz el secreto que llevan días protegiendo, también podría dejarlo expuesto ante sus enemigos. Alya tampoco está dispuesta a aceptar que Sadakat decida nuevamente por ella.
La situación empeora cuando Boran mueve un dedo. El médico lo atribuye a un movimiento involuntario, pero Sadakat está convencida de que ha reaccionado al escuchar a Deniz y quiere llevar al pequeño hasta su habitación.
Su insistencia termina haciendo daño precisamente a quien todos trataban de proteger. Deniz escucha que sus padres podrían separarse y les pide que no lo hagan. Ya vivió la pérdida de un padre y teme perder ahora a Cihan.
Ese miedo acompaña a los tres cuando salen durante unas horas de la mansión. A solas, Alya y Cihan dejan de hablar de lo que quiere Sadakat y se preguntan por primera vez qué harán ellos. Alya tiene clara su decisión: si Boran despierta, pedirá divorciarse de él. La incógnita está en saber qué hará Cihan cuando tenga que escoger entre su relación y su hermano.
Los problemas de la familia quedan momentáneamente a un lado cuando Cihan averigua que Ecmel y Demir preparan un envío de droga. La gendarmería está avisada y espera el camión en la carretera, pero un imprevisto coloca a la persona equivocada al volante.
Şahin sustituye al conductor sin saber qué lleva realmente. Nare descubre lo que está ocurriendo y pide ayuda a Kaya, que consigue avisar a Cihan antes de que sea demasiado tarde. Los dos interceptan el vehículo antes del control. Şahin se resiste a creer que su padre pueda haberlo utilizado de esa manera, hasta que abren el cargamento delante de él. Entre la mercancía encuentran la droga.
Demir termina admitiendo después que introdujo la droga sin avisar, mientras Ecmel trata de convencer a su hijo de que los Albora solo buscan dividirlos. Cihan, en cambio, deja de interponerse entre Şahin y las decisiones de su padre. A partir de ahora tendrá que decidir por sí mismo hasta dónde está dispuesto a seguirlo.
El embarazo de Zerrin vuelve a quedar peligrosamente cerca de salir a la luz. Kaya coincide con ella en el hospital y descubre que está embarazada de cinco meses. El dato le resulta extraño y empieza a calcular cuándo comenzó la gestación en relación con su boda con Demir. Alya evita darle información médica, pero la duda ya está ahí.
Horas después ocurre algo mucho más grave. Tras discutir con Demir, Zerrin baja del coche y una furgoneta se la lleva por la fuerza. Demir e Ipek presencian la escena y él señala inmediatamente a Kaya.
La acusación provoca una nueva irrupción de Ecmel y los suyos en la mansión. Las armas aparecen antes incluso de saber qué ha ocurrido realmente. Cuando Kaya regresa, Demir se lanza sobre él convencido de que tiene a su mujer. Kaya lo niega y Alya confirma que estuvo en el hospital. Incluso Cihan necesita asegurarse de que su hermano dice la verdad antes de ayudarlo.
Una matrícula recordada por Ipek se convierte finalmente en la única pista disponible. Kaya se suma a la búsqueda de Zerrin, mientras Demir continúa convencido de que él está detrás de su desaparición.
La guerra de Sadakat contra Alya cruza una línea mucho más peligrosa cuando recurre a una enfermera del hospital a la que ayudó tiempo atrás. Aprovechando la delicada situación familiar de la joven, la presiona para que colabore con ella.
Sadakat quiere saber qué paciente podría causar serios problemas a su nuera. Su intención es conseguir que Alya quede relacionada con una negligencia médica y termine fuera de su camino. La enfermera localiza una oportunidad y altera el tratamiento de una paciente antes de una operación. El riesgo es importante y Alya descubre que algo ha sucedido.
Mientras tanto, Deniz intenta solucionar a su manera los problemas de sus padres y organiza una cena para que se reconcilien. Sadakat descubre los preparativos y destroza la mesa, sin saber que el verdadero problema está creciendo lejos de la mansión.
A la mañana siguiente, Alya regresa del hospital muy preocupada. Casi al mismo tiempo llega la policía. Los agentes explican que la vida de una paciente ha sido puesta en peligro y comunican que Sadakat debe acompañarlos como sospechosa.
Ella niega cualquier responsabilidad y exige saber quién la ha señalado. La respuesta llega de la persona a la que pretendía perjudicar: Alya reconoce delante de todos que ha sido ella quien ha presentado la denuncia.



