
El capítulo 36 de “En tierra lejana” deja a Kaya ciego tras una emboscada, a Cihan perseguido por la gendarmería y a Sadakat herida de bala después de salvar a Alya. Todo mientras el despertar de Boran amenaza con separar a la pareja.
El capítulo 36 de “En tierra lejana”, emitido en Antena 3 entre el lunes 12 y el martes 13 de octubre, comienza con una noticia que los Albora llevaban meses esperando: Boran ha abierto los ojos. Sin embargo, su recuperación es incierta y Sadakat no tarda en exigir que Alya y Cihan se divorcien, aunque ninguno de los dos está preparado para afrontar lo que supone tener de nuevo a Boran en sus vidas.
Y mientras el matrimonio se tambalea, Ecmel pone en marcha una trampa que terminará con varios muertos, Kaya sin poder ver y Cihan convertido en fugitivo. Pero el golpe más inesperado llegará en la propia mansión, cuando Sadakat acabe recibiendo la bala destinada a Alya.
Boran ha abierto los ojos, pero no reconoce a su madre ni a sus hermanos. Yalçin explica que sufre graves alteraciones neurológicas y que nadie puede asegurar hasta dónde llegará su recuperación. Sadakat, sin embargo, se aferra a la esperanza de volver a tener a su hijo como antes y empieza a plantear un futuro en el que Alya deberá regresar con él.
La reacción de su nuera no es precisamente la que esperaba. Alya le recuerda que fue Boran quien pidió a Cihan que se casara con ella y deja claro que no piensa volver con su antiguo marido. Ha tomado una decisión y no permitirá que nadie disponga de su vida. Sadakat dirige entonces la pregunta hacia Cihan: ¿seguirá casado con Alya si su hermano no acepta la situación? Cihan no sabe qué responder.
Una vez a solas, Alya le exige que se posicione y advierte de que, si no está dispuesto a permanecer a su lado, se marchará con Deniz. Él reconoce que tiene «el corazón partido en dos», incapaz de elegir entre sus sentimientos por Alya y la lealtad hacia Boran. La discusión deja al descubierto una herida que ninguno sabe cómo cerrar, aunque esa misma noche Cihan vuelve a demostrar cuánto le importa su mujer al quedarse cuidándola cuando empieza a tener fiebre.
Kaya tampoco consigue desprenderse de su pasado con Zerrin. Después de exigir a Sadakat que le devuelva el anillo de su matrimonio, descubre dónde lo arrojó y sale a buscarlo. Allí se encuentra inesperadamente con Zerrin, que termina descubriendo lo que realmente estaba intentando recuperar.
Kaya admite que nunca pudo separarse del anillo porque representaba una historia que, pese a todo, fue verdadera. Ambos recuerdan que fueron el primer amor del otro y él decide entregárselo para que puedan alejarse sin convertirse en enemigos. Pero el encuentro todavía les reserva una sorpresa: el bebé que espera Zerrin da su primera patada y Kaya, sin saber que en realidad es el padre de la criatura, llega a sentirla.
La despedida resulta mucho más dolorosa de lo que ambos imaginaban. Zerrin continúa casada con Demir, pero los sentimientos que comparte con Kaya siguen intactos. Cuando ella se aleja, él apenas puede contenerse y murmura un «Nos vemos, mi amor» que resume todo lo que todavía no ha conseguido olvidar.
Ecmel aprovecha el enfrentamiento con su hijo para preparar una operación contra Cihan. Junto a Demir, organiza una falsa conversación sobre un cargamento de droga y consigue que Şahin escuche la ruta. Convencido de que su padre sigue traficando a sus espaldas, el joven denuncia la operación ante la gendarmería sin saber que la mercancía pertenece a sus propios cuñados.
Cihan sospecha que algo ocurre y consigue retirar la mercancía de los camiones antes de que los agentes los intercepten. Sin embargo, Ecmel ha previsto algo mucho peor que una simple redada. Sus hombres abren fuego contra los gendarmes haciéndose pasar por miembros de los Albora y desencadenan un enfrentamiento que acaba con varias víctimas.
Cuando los atacantes huyen, Kaya sale tras ellos, pero uno de los vehículos explota a pocos metros y lo deja inconsciente. Cihan consigue llevarlo a un escondite, donde Alya descubre que ha perdido completamente la visión. La familia teme que no vuelva a ver, aunque el oftalmólogo Burhan confirma después que ambas retinas se han desprendido y que una operación podría devolverle la vista.
El desastre deja además a Cihan y sus hombres perseguidos por la gendarmería. Ecmel ha conseguido convertirlos en sospechosos de un ataque que él mismo organizó, mientras Şahin sigue sin saber hasta dónde ha llegado la traición de su padre.
La noticia de la ceguera de Kaya destroza a Zerrin, que se enfrenta a Demir por haber incumplido su promesa de no hacerle daño. Su marido no muestra el menor remordimiento y llega a burlarse de que Kaya ya no pueda mirarla. Después intenta justificar sus sentimientos asegurando que se ha enamorado de ella, pero Zerrin lo rechaza sin dejarle ninguna esperanza.
Desesperada, acude a la mansión para pedirle a Alya que la lleve hasta Kaya. Sin embargo, el joven permanece escondido y revelar su paradero pondría en peligro a todos. Alya solo puede asegurarle que están preparando una operación para que recupere la vista, mientras Sadakat le reprocha que siga preocupándose por él estando casada y embarazada de Demir.
Entretanto, Şahin ha seguido al padre de Hamada hasta Siria y termina recibiendo una paliza cuando intenta detenerlo. El hombre reconoce que busca a Ecmel por algo que hizo en el pasado, pero exige 200.000 dólares para contarle la verdad.
Ecmel decide aprovechar la situación de Cihan para dar un nuevo golpe contra los Albora. Con su sobrino escondido y perseguido por la gendarmería, reúne a los aldeanos y lo acusa de haber disparado contra las fuerzas del orden. Después se presenta como el legítimo heredero de la familia y consigue que una multitud lo respalde para reclamar el control de la mansión.
La amenaza obliga a Cihan a reaccionar desde su escondite. Advierte a Alya de lo que está ocurriendo y le pide que ponga a Deniz a salvo, mientras Sadakat se niega a abandonar la casa y organiza su defensa. Los aldeanos consiguen forzar la entrada y comienza un enfrentamiento armado que se recrudece cuando Cihan aparece con sus hombres por la parte trasera. Finalmente, los atacantes retroceden y todo parece indicar que los Albora han conseguido resistir el asalto.
Sin embargo, la aparente calma dura muy poco. Uno de los agresores vuelve a disparar cuando nadie lo espera y Alya queda directamente en la trayectoria de la bala. Sadakat se da cuenta del peligro y actúa sin vacilar: se coloca delante de su nuera y recibe el impacto. ¿Sobrevivirá?


