
El capítulo 38 de “En tierra lejana” deja al descubierto el mayor secreto de Sadakat: Boran es hijo de Ecmel. Mientras Şahin lucha por sobrevivir y Kaya recupera la vista, Deniz cae en manos de su peor enemigo y el inesperado despertar de Boran amenaza con cambiarlo todo.
El capítulo 38 de “En tierra lejana”, emitido en Antena 3 entre el lunes 26 y el martes 27 de octubre, marca un antes y un después para los Albora. La verdad sobre el asesinato de Boran desata una nueva guerra familiar que pone en peligro incluso al pequeño Deniz, mientras las revelaciones del pasado amenazan con destruir los vínculos que todavía mantienen unidos a sus protagonistas.
Tras dispararse delante de Nare, Şahin es trasladado de urgencia al hospital y consigue sobrevivir a una delicada operación, aunque permanece en estado crítico. Kaya afronta también una intervención decisiva para recuperar la vista y, entretanto, Boran comienza a mostrar señales de mejoría. Sin embargo, Ecmel está dispuesto a llevar su venganza hasta las últimas consecuencias, sin imaginar que terminará descubriendo la verdad más devastadora de su vida.
La tragedia de Şahin deja a los Albora sumidos en la angustia. Alya consigue mantenerlo con vida hasta su llegada al hospital, mientras Nare teme perder al hombre por el que tanto ha luchado. Antes de quedar sin conocimiento, Şahin revela que ha logrado exculpar a Cihan del ataque contra los gendarmes gracias a una grabación que demuestra que Ecmel ordenó asesinar a Boran.
En el hospital, Ecmel acusa a Cihan y Kaya de haber disparado contra su hijo, pero los Albora desmienten su versión y explican que Şahin intentó quitarse la vida al descubrir la traición de su padre. La discusión termina con duras amenazas entre Cihan y Ecmel, que se responsabilizan mutuamente de las desgracias familiares.
Los médicos consiguen salvar a Şahin tras una complicada intervención, pero permanece intubado en Cuidados Intensivos y las siguientes 48 horas serán determinantes. Nare queda destrozada, especialmente cuando Sadakat llega a desear que su marido corra la misma suerte que Boran. Sus palabras provocan un enfrentamiento con sus propios hijos, que consideran injusto castigar a Şahin por los crímenes de Ecmel.
Mientras Şahin continúa hospitalizado, Kaya consigue superar la operación para recuperar la visión. Antes de entrar en quirófano recibe la visita de Zerrin, que le pide que la olvide y continúe su vida junto a Ipek. La joven teme que su embarazo salga a la luz y que los Albora intenten arrebatarle al hijo que espera, aunque Cihan promete protegerla y está decidido a contarle la verdad a su hermano.
Cuando los médicos retiran las vendas, Kaya consigue ver de nuevo. Sin que nadie lo sepa, Zerrin ha acudido al hospital y observa discretamente desde el pasillo el momento en el que el joven abre los ojos. Es precisamente a ella a quien ve primero y pronuncia su nombre, pero todos interpretan que ha confundido a Ipek con Zerrin debido a los efectos de la operación.
Aunque Kaya termina disculpándose con Ipek, la joven comprende que sus sentimientos por Zerrin siguen intactos. Más tarde, él mismo reconoce que no ha conseguido superar su historia de amor, a pesar de todo el apoyo que Ipek le ha ofrecido durante los momentos más difíciles.
Entretanto, en la mansión ocurre algo extraordinario. Boran consigue levantarse de la cama y caminar hasta el patio antes de desmayarse. Los médicos advierten que todavía no se trata de un despertar definitivo, pero el episodio abre una nueva esperanza para su recuperación. Cihan decide mantenerlo en secreto para evitar falsas expectativas.
Decidido a vengarse de los Albora, Ecmel prepara un ataque contra lo que Cihan más quiere. La oportunidad llega durante un mercadillo benéfico al que acude la familia. Deniz, ilusionado por el aniversario de boda de sus padres, quiere comprarles un anillo y un reloj con sus ahorros. En un momento de distracción el pequeño se aleja para buscar los regalos y es secuestrado.
Cihan y Alya descubren su desaparición y comienzan una desesperada persecución, pero los secuestradores consiguen escapar después de abrir fuego contra los vehículos de los Albora. Pronto descubren que Ecmel está detrás de todo y, gracias a Zerrin, consiguen localizar el lugar donde mantiene retenido a Deniz.
El enfrentamiento alcanza su momento más peligroso cuando Ecmel amenaza con matar al niño para hacer sufrir a Cihan como él está sufriendo por Şahin. Fidan confirma delante de todos que también ha visto el vídeo del asesinato de Boran y Ecmel, acorralado, admite finalmente que fue él quien ordenó ejecutarlo.
Pero la confesión no detiene su venganza. Cuando está a punto de disparar contra Deniz, Cihan lo sorprende con una revelación inesperada: el pequeño es su nieto. Alya confirma sus palabras y Sadakat termina destapando el secreto que ha ocultado durante años: estaba embarazada de Boran cuando Ecmel la arrojó por un precipicio. Por tanto, Boran es su hijo y Deniz, su nieto.
Ecmel queda completamente conmocionado al descubrir que ordenó asesinar a su propio hijo y que está a punto de matar también a su nieto. Incapaz de asumir la verdad, termina dejando marchar a Deniz, que regresa sano y salvo junto a Alya y Cihan.
De regreso a la mansión, la revelación sobre Boran aumenta la preocupación de los Albora. Sadakat exige a Cihan que termine definitivamente con Ecmel, convencida de que ahora podría intentar reclamar a su nieto. Alya, por su parte, teme las consecuencias que tendrá el secreto cuando Boran recupere la conciencia y se niega a continuar alimentando una guerra que ya ha provocado demasiado sufrimiento.
Sin embargo, cuando todavía están intentando asimilar lo ocurrido, llega la noticia que todos llevaban esperando: Boran ha despertado. La familia corre emocionada a su habitación y lo encuentra incorporado y consciente después de tanto tiempo. Sadakat, Cihan, Kaya y Nare se acercan para abrazarlo, pero la alegría se transforma rápidamente en desconcierto.
Boran no recuerda dónde está ni reconoce a su madre o a sus hermanos. Desorientado, insiste en que no conoce a ninguna de las personas que lo rodean y comienza a caminar por la mansión, mientras los médicos intentan tranquilizar a la familia ante una posible pérdida de memoria provocada por su estado.
Pero todo cambia cuando se encuentra con Alya. Boran se detiene al verla y pronuncia su nombre. Después de despertar sin reconocer a ninguno de sus seres queridos, Alya es la única persona a la que parece recordar, un sorprendente desenlace que abre un nuevo capítulo para los Albora y amenaza con cambiar por completo la relación entre Cihan y Alya.




