
Llega el momento de la esperada cena familiar. Luz aparece para sorpresa de Luis. Jesús se presenta borracho y el perfumista se enfrenta a su primo. Mientras, la atracción entre Begoña y Andrés sigue creciendo. Esto y más, en el capítulo 13 de “Sueños de libertad”, el martes 12 de marzo en Antena 3 a partir de las 15:45 horas.
En el capítulo anterior de “Sueños de libertad”, emitido el lunes 11 de marzo, Damián, para dar la bienvenida a María, propuso una cena, a la que invitó a los Merino al completo, enfadando a Jesús. Luis pidió a Luz que le acompañara, pero la doctora rechazó la oferta.
Por su parte, Claudia rompió con Tasio tras el plantón recibido y Begoña fue a empeñar su pulsera de pedida para costear el nuevo sanatorio de su tía. Le hurtaron el bolso donde llevaba la alhaja, pero Andrés recuperó la joya, robada por un esbirro del propio prestamista.
Al devolver el brazalete a su cuñada, ambos se agarraron las manos con fuerza mientras Gema aparecía al final de la calle. La pareja se refugió en un estrecho zaguán, donde sus labios prácticamente se tocaban. Andrés y Begoña parecían ansiosos por besarse…
Cuando parece que se van a besar, Begoña se retira un poco y recuerda a Andrés que deben prepararse para la cena. Él insiste en ayudarla, pero ella no quiere contarle para qué necesita el dinero y le pide que no se involucre más. “No puedo evitarlo”, dice su cuñado. “Pues deberías”, contesta ella, argumentando que él ya tiene a María y ella está casada. Begoña piensa ahora que es con Jesús con quien debe sincerarse y a quien debe pedir amparo.
En la fábrica, Marta enseña a Jesús la propuesta del fotógrafo para la campaña del nuevo perfume. Él está en contra de usar a empleadas como modelos y avisa a su hermana. “Si no funciona, responderás con tus beneficios”, sentencia. Ella decide correr el riesgo.
En la tienda, Claudia confirma a Fina que ha roto con Tasio cuando entra Marta. Les anuncia que una de las trabajadoras será la imagen de la fragancia que la firma está a punto de lanzar. Claudia está muy ilusionada, pero a Fina no le convence la idea.
En la cantina, Luis desvela a Andrés que Luz ha rechazado acompañarle a la cena, y éste no duda en visitar a la doctora en el dispensario. Le revela que su primo está muy ilusionado, pero Luz prefiere no alimentar “falsas esperanzas”. Su cara dice lo contrario.
Antes de la fiesta, Begoña se desahoga por fin con Andrés. Necesita el dinero para cambiar de sanatorio a su tía Eugenia, con problemas psiquiátricos. Él le ofrece todo su apoyo y lamenta que se juzgue la enfermedad mental de forma tan dura.
Mientras Begoña se arregla, Jesús irrumpe en la alcoba furioso. Debe ir al despacho. Ella le ruega que no llegue tarde a la cena, y él despotrica contra los Merino. Luego, exige a Joaquín que le acompañe a la fábrica. A Gema se la llevan los demonios y se marcha sola a Toledo.
Carmen admite ante Fina y Claudia que se va a arriesgar a ayudar a Tasio con sus deudas de juego. De su lado, Luz se presenta en las dependencias de los Merino. Al final, ha aceptado la invitación de Luis. Está dispuesta a hacer que lo suyo funcione.
En la mansión, con todo listo para que comience la cena, Begoña avisa: Jesús y Joaquín llegarán cuando arreglen un asunto urgente de trabajo. Damián ordena que comience la comida. En la mesa, frente a frente, Andrés y Begoña no paran de mirarse. A la hora del brindis, los cuñados están tan absortos que... ¡solo chocan sus respectivas copas!, dejando a María atónita. Sintiéndose despreciada por su novio, la joven se retira abochornada, y Andrés corre tras ella.
Luego, Damián se lanza y le expone a Digna que, si quisiera, podría ser “la señora de la casa”. Es más, le dice que ella es la persona con la que quiere compartir el resto de su vida. Digna se deja besar la mano y propone volver con los demás.
En la fábrica, Elena entra al despacho de Jesús. El empresario quiere “mejor compañía” que la que le ofrece su hogar y por eso la ha llamado. Reconoce que Begoña no le hace sentir lo mismo que su secretaria. Pero cuando intenta intimar con ella, Elena se niega.
A los postres, Jesús aparece borracho en su casa y humilla a Digna y Luis. Damián se enerva y el perfumista se levanta y... ¡trata de estampar a su primo contra la pared! “¡Los Merino estáis malditos!”, grita Jesús mientras Begoña lo observa espantada…
Si te has quedado con ganas de más, adelántate a los próximos capítulos con nuestro tercer avance semanal de “Sueños de libertad”.

