
El capítulo 34 de “En tierra lejana” deja a Sadakat entre rejas, a Demir herido tras salvar a Zerrin y a Cihan ocultando a Alya hasta dónde está dispuesto a llegar por Boran.
Las cuentas pendientes de Sadakat con Alya terminan esta vez en comisaría. Su último intento por expulsarla de la mansión se vuelve contra ella y Cihan se niega a salvar a su madre de las consecuencias, aunque la última palabra queda en manos de su mujer.
Los problemas tampoco dan tregua fuera de casa. Zerrin continúa desaparecida, Boran empeora y la búsqueda de un donante obliga a los Albora a mirar hacia dentro de la propia familia. Cihan está dispuesto a hacer lo que sea por su hermano, pero Alya descubre que no le ha contado toda la verdad.
El plan contra Alya dura poco. Vurgun escucha a Sadakat hablando con la enfermera y avisa a la doctora antes de que una paciente sufra las consecuencias. Alya consigue realizar la operación sin problemas y, una vez fuera del quirófano, va directamente a la policía.
Los agentes llegan a la mansión a la mañana siguiente y Alya reconoce delante de todos que ha denunciado a Sadakat. La matriarca admite que ordenó administrar los anticoagulantes, aunque culpa a su nuera de haberla llevado hasta ese punto por negarse a marcharse de casa.
Ya en comisaría cambia el discurso. Niega las acusaciones, denuncia a Alya por difamación y confía en que la falta de pruebas juegue a su favor. No cuenta con el vídeo grabado en el hospital. Cihan se lo muestra y después se lo envía a su mujer: será Alya quien decida si lo entrega al fiscal.
Para Sadakat, que su propio hijo se coloque del lado de Alya resulta difícil de digerir. Cihan tampoco suaviza las cosas cuando vuelve a verla en el calabozo. Después de toda una vida luchando contra Ecmel, le dice, ha terminado pareciéndose demasiado a él. Moriría por su madre, pero no por la mujer que tiene ahora delante.
La denuncia deja a Alya en una posición bastante menos cómoda de lo que podría parecer. Nare, Kaya y Hasan le piden que reconsidere su decisión y ella empieza a cargar con una pregunta nada sencilla: qué hacer ahora con el vídeo que puede dejar a Sadakat entre rejas.
Por la noche se sienta a beber en la terraza y Cihan acaba haciéndole compañía. Alya recuerda las conversaciones que mantenía con Ceren en Toronto y termina hablando más de la cuenta. Cuando el alcohol empieza a pasar factura, Cihan la lleva hasta su habitación.
Allí llega una pregunta que llevaba demasiado tiempo esperando respuesta. Alya quiere saber si Cihan estaba enamorado de ella y acaba confesando primero: le quería muchísimo. Cihan responde que él también la quería. Ella se queda dormida y, a la mañana siguiente, apenas recuerda lo que dijo. Quizá mejor no preguntar demasiado.
Mientras todos buscan a Zerrin, Ecmel ya sabe quién la tiene. El padre de Hamada lo llama, le muestra que su hija sigue viva y exige 200.000 dólares. Ecmel guarda silencio ante su familia y acude por su cuenta al intercambio, acompañado en secreto por varios hombres.
La entrega termina a tiros y el secuestrador consigue escapar con Zerrin. Ella logra desatarse durante la huida, reducirlo durante unos instantes y llamar a Şahin. La conversación es breve, pero logra darle una pista suficiente para iniciar la búsqueda.
El rescate está lejos de ser cosa fácil. El padre de Hamada encierra a Zerrin y prepara una escopeta para dispararse cuando alguien abra la puerta. Kaya llega hasta ella sin saberlo, pero Demir entra por una ventana y recibe el disparo que iba dirigido a Zerrin.
Alya confirma después en el hospital que Zerrin y su bebé están bien. Demir también sobrevive y la joven puede agradecerle que le haya salvado la vida. El secuestrador, en cambio, consigue escapar mientras Ecmel continúa escondiendo lo que sabe.
Sadakat no pasa mucho más tiempo encerrada. Alya vuelve a comisaría y recuerda cómo su suegra llevó a Deniz a verla esposada cuando fue ella quien terminó detenida. No piensa devolverle la jugada utilizando ahora a sus hijos, pero tampoco está dispuesta a olvidar lo ocurrido.
Su propuesta es la siguiente: cambiará la declaración si Sadakat promete que Deniz no verá a Boran mientras siga inconsciente. Tampoco podrá intentar acercarlo a él a espaldas de su madre.
Sadakat acepta y recupera la libertad. La paz en la mansión, como era de esperar, apenas dura. Vurgun le confiesa que fue él quien avisó a Alya de sus planes con la enfermera. Ella le ordena marcharse, pero Vurgun se niega a abandonar a Boran hasta que él mismo pueda pedírselo.
Los problemas renales de Boran, que empiezan con sangre en la orina y unos valores preocupantes, terminan confirmando el peor escenario: necesita un trasplante de riñón. La familia se somete a las pruebas para encontrar un donante y Cihan resulta ser el único familiar compatible.
Hay un inconveniente bastante serio. Yalçin le recuerda en privado que tiene un aneurisma cerebral de 1,8 centímetros. Someterse a la operación supone asumir un riesgo que Cihan conoce perfectamente, pero decide continuar y pide al médico que guarde silencio.
Sin embargo, Alya revisa su historial y descubre el aneurisma cuando la familia ya empieza a preparar el trasplante. Entra dispuesta a pararlo: Cihan no pisará el quirófano sabiendo que la anestesia podría costarle la vida. Él se niega a ceder. Es compatible y, si no dona su riñón, Boran puede morir.
Pero Cihan no es el único que ha estado haciendo cosas a escondidas. Alya también se ha sometido a las pruebas y es compatible con Boran. La discusión termina ahí: no piensa dejar que su marido arriesgue la vida. Será ella quien done el riñón a Boran.


