
Yildiz, Ender, Emir, Caner y Handan están en plena huida para deshacerse del cuerpo, con la policía y la mafia pisándole los talones, ¡y apuntando directamente a la cabeza de Yildiz! En el capítulo 176 del jueves 22 de agosto de "Pecado original", el penúltimo de la serie turca que Antena 3 emite cada tarde a partir de las 17:00 horas.
En el capítulo anterior de "Pecado original", después de ver lo alterada que quedó Yildiz tras el intento de asesinato de Julia, entre todos organizaron unas “mini vacaciones”. ¿El plan? Ir a un spa en compañía de Ender, Caner y Emir durante unos días para olvidarse de Julia y de todas sus preocupaciones.
Sin embargo, Yildiz es una estrella que siempre está orbitando en torno a algún problema en potencia. Lo peor es que muchas veces lo hace con buena intención. Intentó salvar a una mujer de morir a golpes, pero sospecha que entre ella y Ender asesinaron al marido.
Entraron en pánico y decidieron deshacerse del cuerpo sin que nadie los viera. Lo que no sabían es que el señor en el asiento trasero de su coche era el Jefe de una banda criminal y ahora están pisándoles los talones.
Después de horas de persecución, el hermano del Jefe logra pillar a Yildiz desprevenida. Se encuentra a solas con ella en el baño de una zona de servicio y le apunta con un arma. Ella trata de librarse de él y explicarle lo ocurrido, sin mucho éxito, cuando, ¡Ender entra y lo golpea con una pala hasta dejarle fuera de combate!
Yildiz se salvó de milagro, puesto que Ender los vio desde el umbral de la puerta por pura suerte. Deciden dejar al hombre inconsciente en el suelo del baño y se marchan para seguir su ruta. No le mencionan ni una palabra de lo sucedido a Handan.
Sin embargo, no llegan demasiado lejos. Los hombres de la mafia interceptan el coche y les amenaza con sus armas. Está a punto de correr la sangre y Handan, Yildiz y Ender no tienen nada mejor que hacer que lanzarse pullas entre ellas. Cuando todo parece perdido, ¡se salvan por los pelos!
La policía irrumpe en la carretera, deteniendo la escena. De una de las patrullas baja, ¡la esposa malherida! Aunque esa no es su verdadera identidad, es una policía infiltrada. Había cámaras y micrófonos repartidos por la habitación, por lo que tiene pruebas consistentes de que el asesinato lo cometió el segundo al mando.
Sin más ojos vigilando sus espaldas, persecuciones por carreteras llenas de tierra ni cabras como compañeras de viaje, el grupo puede regresar a casa.
Mientras tanto, Ata y Zeynep se vuelven cada vez más cercanos. Es por ello que Ata decide llevar su relación al siguiente nivel: quiere presentarle a su madre.
Mientras que para Zeynep es una alegría, la noticia pone de morros a Asuman. No cree que Ata sea lo suficientemente bueno para su hija. Con la ayuda de Sedai, monta un show frente a la madre de Ata y todo se desmigaja. Zeynep se siente tan avergonzada y dolida que cree que no debería volver a verle. Asuman se arrepiente de sus actos y trata de solucionar la situación con Ata y su madre.
Por su parte, Caner y Kumru hablar acerca de la atención y competitividad desbocadas que tienen Ender y Handan con respecto a la boda. Incluso le piden ayuda a Dogan para poder mantenerlas bajo control, ya que a ellos se les escapan de las manos.
Además, siguen adelante con el proyecto de caridad con ayuda de Emir y Sedai. En cuanto se enteran que el CEO Tugçe no piensa hacer el pago que prometió, Kumru está segura de que tienen que hacer algo para frenarle los pies a ese caradura.
Con tantos años de experiencia, ¿quién mejor que Caner para planear una trampa? Entre los dos van a forzarle a cumplir su promesa de pagar un millón de liras para el tratamiento del hijo de la empleada. Es por ello que acuden al despacho de Dogan cuando saben que Tugçe se encuentra con él. Lo colman de elogios para así presionarle: tiene que participar en el proyecto de caridad que han planeado entre todos.
Y así, da comienzo la gala de caridad, que se inaugura con la donación de Dogan. Prosigue la intervención de Tugçe, que va a donar un millón de liras. Sin perder la sonrisa, Kumru y Caner, ejerciendo de presentadores, le recuerdan que también prometió otro millón con anterioridad. ¡Y consiguen sacarle dos millones! ¿Quién dice que los chanchullos no sirven para el bien?
Finalmente, Yildiz y Ender acuden a un restaurante, donde hablan de cómo comenzó todo y fantasean con futuros imaginarios. En todos los escenarios posibles, hay algo inquebrantable: están destinadas a estar en la vida de la otra. Se acerca el final.






