
Hacemos un repaso por los momentos más románticos de los protagonistas de la serie de época que arrasa en las tardes de La 1 de TVE. ¡Feliz San Valentín!
Ya sabemos que San Valentín es todo el año, pero en un día como hoy, 14 de febrero, nos damos permiso para ponernos un poco románticos y hacer un merecido homenaje a una de las parejas más queridas de la pequeña pantalla.
Cada tarde, Jana y Manuel se meten en las casas de más de un millón de personas. Su historia de amor imposible, la de una doncella y un noble heredero, ha desatado el furor de los llamados promisers, que no han tardado en apodarlos #Januel.
Cómo no recordar su primer encuentro, cuando Jana se presentó en La Promesa con la intención de colarse como doncella en la boda del señorito Tomás. Ella poco podría imaginar que el atractivo joven con el que se había topado en los jardines era, en realidad, uno de los hijos de los Marqueses de Luján.
Lo descubriría poco después, cuando rescató a Manuel de su accidente de aeroplano. Un gesto que le valió el reconocimiento del Marqués y un puesto de trabajo en La Promesa.
Con el tiempo, la conexión entre ambos se haría más intensa, hasta llegar a ese maravilloso y apasionado beso que Manuel le planta a Jana en su habitación, ¡el primero de muchos!
Lo suyo no ha sido nada fácil, no obstante, pues han tenido que lidiar con matrimonios amañados, terceras personas que querían destrozar su relación, las inseguridades de ella, una guerra cruel y, principalmente, el odio de la Marquesa hacia Jana, a quien considera un ser inferior por trabajar limpiando en su casa.
A pesar de todo, Jana y Manuel también han sabido sacar tiempo para ellos solos. Como aquella escapada a la playa donde dieron rienda suelta a la pasión sobre la arena. Y es que, como se suele decir, lo mejor de las discusiones son las reconciliaciones.
Lo suyo, de momento, parece haber tenido un final feliz. Tras muchos obstáculos, han conseguido darse el “sí, quiero” y están esperando su primer hijo. Pero esta calma chicha por la que ahora transitan no les puede hacer bajar la guardia.
“Líbrame de las aguas mansas, que de las bravas me libro yo”, dice el refranero. Y más razón no puede tener. La trama de Jana y Manuel aún nos va a deparar muchas sorpresas, algunos disgustos y ciertas alegrías. Por ahora, brindamos por esta pareja que ha demostrado que no hay nada imposible cuando el amor es verdadero.


