
Jana no encuentra un motivo a los dolores y debilidad que sufre Pía. Teresa tiene una sospecha: que el ama de llaves esté siendo envenenada por su gran enemiga, Petra. ¿Estará Teresa en lo cierto? ¿Qué hará Jana para descubrir la verdad? Esta es solo una de las numerosas intrigas que envuelven a “La Promesa”, la serie diaria que arrasa en las sobremesas de La 1 de lunes a viernes.
El servicio de La Promesa está cada vez más escamado con los malestares que viene sufriendo Pía, personaje interpretado por María Castro, los cuales no parecen obedecer a su embarazo y no remiten con nada, apareciendo y desapareciendo de forma repentina y sin causa aparente.
Jana está realmente preocupada, tanto es así que se ha puesto a investigar qué podría sucederle a la señora Adarre, pero no consigue dar con la causa ni con el remedio. A este respecto, Teresa ha arrojado luz al sospechar que Pía podría estar siendo envenenada… ¿Tendrá razón la doncella? Lo analizamos.
Desde hace un tiempo, Pía padece unos fuertes dolores, siempre en el vientre. Ella cree que son malestares propios de su estado de gestación, pero Jana no ve nada raro en el embarazo que invite a pensar que algo no marcha bien: escucha el latido del bebé de forma rítmica, vigorosa y aparentemente, sana.
En cambio, Jana se ha percatado de lo extraño que resulta el hecho de que esas molestias no sean en momentos precisos del día, sino que se produzcan de forma aleatoria sin seguir patrón, lo que descarta casi por completo que se trate de una dolencia estomacal.
En cualquier momento y situación, el dolor y la debilidad sorprenden a Pía de tal modo que obligan al ama de llaves a cesar de inmediato sus funciones fruto de los intensos mareos que sufre, tal y como ocurrió el día de su boda con don Gregorio.
Las investigaciones de Jana para descubrir el origen de los dolores de Pía no han dado resultados positivos y no encuentra explicación al mal que aqueja al ama de llaves. Jana comparte su frustración con Teresa, quien parece tener muy claro que Pía está siendo envenenada y cree haber descubierto por quién: Petra.
Y es que, nadie puede obviar que la mano derecha de Cruz es una mujer perversa que ha querido quitarse de en medio a doña Pía en múltiples ocasiones, todo por conseguir su puesto de ama de llaves de La Promesa. De hecho, se frotaba las manos cuando desveló el embarazo de la señora Adarre ante todos, confiando en que sería despedida de inmediato y ella ocuparía su puesto, pero la jugada le salió mal.
No solo Petra falló en su objetivo, sino que ahora doña Pía se ha casado con Gregorio y pronto tendrá a su bebé. Y precisamente en el mayordomo de La Promesa puede estar otro motivo del envenenamiento. ¿Y si Petra, además del puesto de Pía, quiere cazar a su marido? Recordemos cómo cepillaba la chaqueta del señor Castillo y se apoyaba en él tras la boda…
Jana no parece descartar la teoría de que Pía esté siendo envenenada, pero no cree posible que Petra sea capaz de hacer algo así. En realidad, la doncella de la Marquesa no lo dudó a la hora de verter un potente veneno en el té de la Baronesa con la intención de matarla y contentar a su señora, así que, no sería de extrañar que estuviera matando, lentamente, a doña Pía…
¿Serán ciertas las sospechas de Teresa? Jana, ahora con la ayuda de su compañera, seguirá investigando hasta llegar a la verdad, que verá la luz muy pronto. Es solo cuestión de tiempo que Gregorio atienda la petición de auxilio de Jana y decida llevar a Pía al médico. ¿Qué pasará entonces? ¿Se descubrirá qué le ocurre a Pía?


