
Matilde no logra recomponerse e Íñigo decide que debería ingresar en un sanatorio. Mientras, la boda de Antonia y Pietro se encuentra con un gran problema. Y Laurita empezará a sentirse atraída por Agustín. En la semana del 15 al 19 de julio en “La Moderna”.
“La Moderna” retoma esta semana una aparente normalidad, con matices, tras una racha de cancelaciones, recortes y cambios de horario que han enfadado bastante a sus espectadores.
En capítulos anteriores de “La Moderna”, doña Carla decidió salir de su escondite para tomarse la justicia por su mano, haciendo creer a Matilde que estaba teniendo visiones con su fantasma. Por otro lado, Trini y Miguel hicieron oficial su relación ante sus compañeros y doña Lázara se lanzó a besar a don Fermín.
En paralelo, Inés consiguió ayudar a César a escapar de la policía y Agustín Comas se propuso conquistar a Laurita, para desgracia de Celia, que vive su amor por ella en secreto.
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Doña Bárbara se hace la ofendida tras las acusaciones de Íñigo, que la relaciona con todo lo que les está sucediendo tras la muerte de Carla. La mujer sabe bien que el empresario no anda muy desencaminado y su hija está haciendo de las suyas, desoyendo sus recomendaciones.
Mientras tanto, Matilde, sobrepasada por los acontecimientos, decide poner freno a las alucinaciones y pasar a la acción para descubrir a la persona que le está jugando tan mala pasada.
Paralelamente, Agustín pide ayuda a Celia para que Laurita confíe en él. El dueño de los cines está decidido a hacer de la sobrina de don Fermín la mujer más feliz del mundo, pero, ¿aceptará ella?
Doña Bárbara regaña a su hija por haber salido de casa, arriesgándose a ser descubierta, pero ella solo tiene en mente sentir atormentando a Matilde, la que, mientras tanto, está decidida a saber qué hay detrás de sus alucinaciones y deja una trampa en su apartamento antes de salir hacia la boda de Antonia y Pietro. La idea de Matilde consiste en colocar algunos de los objetos que tiene en su casa de una forma estratégica a fin de descubrir si alguien los mueve.
En la iglesia, mientras Esperanza y Pietro ensayan el paseíllo como novio y madrina, Antonia se termina de preparar junto a Marta y Laurita, pero la llegada de una invitada que nadie esperaba en mitad de la ceremonia complicará mucho las cosas.
Y otra inminente boda, la de Trini y Miguel, pondrá a Esperanza a investigar, pues hay algo que no le cuadra en todo ese asunto.
Además, en la galería, Salvita le pedirá una cita a Marta, al tiempo que Celia, como era de esperar, se niega a ayudar a Agustín a conquistar a Laurita.
Inés, por su parte, comienza a trabajar como secretaria de don Fermín mientras recupera su voz para poder volver a cantar.
Un revés inesperado afecta a la boda de Antonia y Pietro, que tiene que suspenderse. La invitada sorpresa se trata, ni más ni menos, que de Lucía, la esposa supuestamente difunta de Pietro. Ante la situación, la dependienta se da cuenta de que Pietro debe poner en orden algunos asuntos antes de comprometerse con ella, aun a riesgo de perderle para siempre.
Al volver de la iglesia, Matilde entra en su apartamento y percibe el aroma del perfume de doña Carla en el ambiente. Y es que la viuda está logrando su propósito de volverla loca poco a poco. Íñigo está comenzando a preocuparse gravemente por la salud mental de su esposa.
Doña Bárbara, por su parte, empieza a tener miedo de su propia hija, que parece haber perdido el norte y no importarle ser descubierta, pues su única obsesión es matar a Matilde y a Íñigo. Además, la madre de Carla le pide a Fabio del Moral que liquide algunos activos de la Compañía Morcuende.
En el salón de té, Teresa le cuenta a Cañete que va a investigar a doña Lázara, pues no se fía de ella. Y Miguel y Trini piensan en casarse en secreto (y en falso) para que no se enteren en La Moderna.
Don Fermín, dispuesto a ofrecer su apoyo, le facilita a Íñigo el contacto de un prestigioso psiquiatra para Matilde, pues claramente necesita ayuda para superar su trauma con doña Carla. Ella acepta ir al médico, aunque lo que le dirá no será muy optimista.
Paralelamente, doña Carla se sigue negando al exilio y permanece encerrada en su palacete. Fabio, por su parte, le pide explicaciones a doña Bárbara que justifiquen la venta de activos de la empresa de su hija.
En la librería, mientras tanto, Salvita propone a Marta como limpiadora para la tienda, todo con tal de tenerla más cerca de él. Por otro lado, los problemas de Antonia y Pietro no cesan tras lo sucedido en su boda, ¿saldrán de esta crisis? El peor momento, cuando Antonia se tope con la mujer de Pietro.
En cuanto a Teresa, se da cuenta de que es imposible conseguir la dirección de doña Lázara. ¿Qué oculta la gerente de La Moderna?
Marta le dice a Salvita que no será la nueva limpiadora de la librería, lo que deja al hijo de don Salvador abatido. Por otro lado, Teresa consigue averiguar la dirección de doña Lázara, que continuará con su ritual de seducción hacia don Fermín.
Miguel y Trini, por su parte, tendrán varias preocupaciones debido a su plan cupido, pero su amigo Aureliano les echará una mano.
Entretanto, Celia y Laurita invitan a la escritora Zenobia Camprubí a la galería, al tiempo que la sobrina de don Fermín le confiesa a su amiga que empieza a gustarle Agustín.
Por su parte, Pietro acaba descubriendo el motivo por el que Lucía ha vuelto a su vida: sigue enamorada de él.
En cuanto a Matilde, la joven se verá incapaz de controlar sus miedos y sufrirá otro ataque de pánico más, lo que llevará a Íñigo a sugerirle que debería ingresar en un sanatorio. Llegados a este punto, parece la solución más razonable.




